Letras a un amor inescrutable

Título: CARTAS A FELICE

Autor: Franz Kafka

Editorial: Nørdica libros

Páginas: 832

Traducción: Pablo Sorozábal

Sinopsis: Según las palabras del escritor mexicano José Emilio Pacheco, las Cartas están llenas de temor, indecisión, desvalimiento y, en primer término, inconcebibles dosis de intimidad. Nadie se ha desnudado tan atrozmente como el hombre que se confiesa y flagela ante Felice. No obstante, todo está formulado de una manera que lo convierte en ley y conocimiento. Nada de lo que leemos se puede olvidar. Es como si hubiera sido escrito bajo nuestra piel.

RESEÑA: Tarde del 13 de agosto de 1912. En Praga hace calor. Es verano. Un joven Franz Kafka de veintinueve años, Doctor en Derecho, funcionario de seguros y aspirante a escritor, se dirige, con paso lento pero decidido, a la casa de los padres de su amigo y literato Max Brod, ubicada en un edificio de la calle Schalengasse, actual Skořepka, número 1. Con él quiere conversar sobre Contemplación, título dado a una serie de prosas breves. Es la primera obra que se decide Kafka a publicar. Al llegar se percata de que hay una muchacha a la que no ha visto nunca antes. Al principio, tal como dejará constancia poco después en su diario personal, la confunde con una criada por el conjunto de su cara más bien vulgar y su vestimenta sin gracia. Se trata de Felice Bauer, una berlinesa de veinticuatro años y taquimecanógrafa en las oficinas de la Carl Lindström, S.A., conocida de la familia Brod y de paso en la ciudad cuyo destino de su viaje es Budapest. Contradictoriamente, también escribirá que no puede dejar de pensar en ella. Por lo que, al cabo de unos días, se atreverá a mandarle unas primeras líneas. Una vez superados los recelos y la sorpresa iniciales de la señorita Bauer, inician una correspondencia de más de quinientas cartas, (solamente conservadas las del autor), incluidas tarjetas postales.

“Cuando deseo algo imposible, lo quiero en su totalidad. Mi deseo era por tanto estar completamente a solas contigo, mi amor, tú y yo completamente solos en la tierra, completamente solos bajo el cielo, y mi vida, que te pertenece, hacer que se concentre por entero en ti, sin nada que la distraiga.”

Imagen coloreada de Felice Bauer y Franz Kafka de 1917. (1)

Se comprometen dos veces. Rompen y se distancian a menudo. Hay alguna que otra infidelidad de por medio. Pero lo interesante de estas letras por parte de uno de los escritores más importantes del siglo XX, y que tuvieron lugar durante cinco largos años, hasta 1917, es cómo éste, a través de la intimidad que muchas veces otorga la palabra escrita, fue capaz de desnudar su alma tan profundamente aun sabiendo que cada hoja iba dirigida a una lectora real: a Felice. Entre sus miedos, sus ilusiones, sus inseguridades, sus alegrías, sus preocupaciones, sus pasiones, y así una gran número de ‘sus’, de fondo aparece su propia familia y con ella los temores que sufría desde su niñez con respecto a su padre. Menciona a sus amigos y conocidos y, claro, a los Bauer. Es fácil hacerse una idea, a través de todos ellos, de la sociedad de la época. Habla de los locales que frecuentó y los lugares que visitó. Y, por supuesto, de Praga, una ciudad más odiada que querida por Franz. De pasada, y por ciertas frases de preocupación que se entreven de vez en cuando en algunos párrafos, se alude a la fatídica I Guerra Mundial. De su amor por la escritura queda constancia a lo largo de toda sus hojas redactadas para esta mujer, pues cada una de ellas es pura literatura en mayúsculas.

Kafka escribiendo. (2)

“Mi vida, en el fondo, consiste y ha consistido siempre en intentos de escribir, en su mayoría fracasados.”

Cada línea leída de las Cartas a Felice equivale a estar escuchando una conversación privada entre dos personas. Por este motivo, principalmente, el libro es tan adictivo y coloca al lector en la posición de intruso. Uno querrá saberlo todo, cada detalle, sin perderse nada.

Una madrugada de agosto de 1917 Kafka escupe sangre por primera vez. Poco después se le detecta una tuberculosis, enfermedad de la que morirá el 3 de junio de 1924 justo un mes antes de cumplir los cuarenta y uno. A finales de diciembre de ese mismo año de 1917, se produce la ruptura definitiva con Felice Bauer en Praga. Será la última vez que se vean. Un año y medio después ella se casará con el banquero de Berlín Moritz Marasse, de cuarenta y cinco años y de familia pudiente. Franz se comprometerá de nuevo con una mujer checa llamada Julie y tendrá dos relaciones importantes: una con Milena Jesenská y otra con Dora Diamant. Según los expertos estas dos últimas muchachas serán sus verdaderos amores. Aunque nunca contraerá matrimonio ni tendrá hijos.

“Sin embargo ahora eres mía, te he hecho mía; no puedo creer que en ningún cuento de hadas se haya luchado más y con mayor desesperación por una mujer de lo que yo he luchado en mi interior por ti desde el principio, sin tregua, lucha tal vez eterna. Así pues eres mía.”

Cartas dirigidas a Felice. Letra de Franz Kafka. (3)

Es muy posible que, si Franz Kafka levantara la cabeza, se sintiera feliz de ver que, finalmente, su objetivo de convertirse en un gran escritor se ha cumplido y que obras como La transformación, El proceso, El castillo o El desaparecido (personalmente prefería el título anterior de América), forman parte de los clásicos más recientes de la literatura universal. No le agradaría tanto, celoso como era de su intimidad, saber que sus diarios y correpondencias estan en nuestro conocimiento. Sin embargo, gracias a todo este material personal hemos podido comprender que sus cuatro novelas cumbre, y muchos de sus relatos, no cobraron forma sólo como producto de la imaginación del autor checo en lengua alemana. Algunos episodios que tuvieron lugar en su vida desencadenaron esas narraciones. La gran cantidad de información de la que disponemos nos ayuda, por tanto, a comprender un poco mejor su mente tan lógica y tan complicada al mismo tiempo.

“Yo no tengo interés alguno por la literatura, lo que ocurre es que consisto en literatura, no soy ninguna otra cosa ni puedo serlo.”

Puede que Franz sufriera una decepción al saber que la que fuera su primera prometida vendió sus cartas a un editor, en la década de los años cincuenta del siglo pasado, cuando su nombre y su apellido eran ya bastante conocidos a nivel mundial. Felice, por ser judía, junto a su marido Moritz e hijos, como muchos otros, tuvo que huir de los nazis precipitadamente y dejar su vida en Alemania atrás para siempre. Perdió todo su patrimonio. En los Estados Unidos pasó por grandes dificultades. No tuvo que ser sencillo tener que aprender un idioma nuevo y adaptarse a un país tan distinto del que venía. Ya mayor, enferma y con problemas económicos, en Nueva York, se deshizo de las muchas páginas que le había dedicado Kafka y que había conseguido salvar en su partida de Europa. ¿Quién podría culparla por eso?

La mirada de Franz. (4)

Muchos especialistas del autor ponen en duda el enamoramiento con esta mujer. En cinco años no se vieron más que una veintena de veces. Quien solía poner excusas  para encontrarse era él y cuando se produjeron las citas no se desarrollaron de la manera esperada por ambos. Claro, las expectativas creadas, entre letra y letra, debían ser demasiado elevadas. Es posible que hubiera mucho de idealización. Y todo ello no hizo más que derivar en sufrimiento. Franz anhelaba casarse y tener hijos, la sociedad de aquellos años así lo exigía, y más en un momento en que sus amigos o bien estaban a punto de contraer matrimonio o ya lo habían hecho. Pero estaba convencido de que la vida en familia era incompatible con la escritura y eso le producía un conflicto interior enorme.

Cabe destacar que mal del todo no le fue al checo durante los años de comunicación con la berlinesa puesto que coincidieron con su etapa de mayor productividad literaria y de la creación de muchas de sus obras más importantes. Y eso se lo debemos agradecer, sin ninguna duda, a Felice Bauer. Si alguien perdió en toda esta historia fue ella puesto que sí parece que estuvo enamorada de Franz Kafka.

“Y ahora, mi amor, tómame, ¡pero no olvides, no olvides rechazarme a su debido tiempo!”

  • Lo mejor: Conseguir penetrar en una de las mentes más brillantes de la literatura.
  • Lo peor: La gran cantidad de cartas que se echan en faltan de 1917, el último año.

(1). FOTOGRAFÍA: DER FREITAG
(2). GIF: FILM ‘FRANZ KAFKA’
(3). FOTOGRAFÍA: NATE D. SANDERS
(4). GIF: TEATR POLSKI

Kafka, una vida

Título: KAFKA

Autor: Reiner Stach

Editorial: Acantilado

Páginas: 2.368

Traducción: Carlos Fortea

Sinopsis: «Yo soy la literatura», anotó Kafka en sus diarios. Esta afirmación enigmática y radical evidencia la compleja relación entre la vida y la obra de uno de los grandes autores del siglo pasado. Escritor dotadísimo, marcado por su fragilidad, por una extraordinaria finura espiritual, por su desbordante talento, y dividido entre la voluntad paterna de convertirlo en empresario y cabeza de familia y su propio deseo de consagrarse a unas pocas páginas que lo satisficieran, cobra vida en esta biografía que nos reafirma en la idea de que en él se condensa todo el siglo XX. Reiner Stach, que dedicó más de una década a la escritura de esta obra monumental, aclamada como la biografía definitiva de Kafka, combina con destreza la rigurosa investigación biográfica e histórica con la profunda comprensión de la vida y la obra del escritor praguense, y nos ofrece una recreación vívida y literaria del mundo, en sus detalles, de este autor ya imprescindible.

RESEÑA: A lo largo de un año entero de mi vida me ha acompañado esta faraónica biografía de Kafka, el escritor checo en lengua alemana más internacional. Y no, no porque fuera una lectura densa o aburrida. Más bien al contrario. Pues a pesar de sus más de dos mil páginas hubiera podido finalizar la obra en unos pocos meses pero, ciertamente, la estaba disfrutando tanto que quise ir a un ritmo más pausado para así saborear al máximo cada una de sus palabras.

“No desesperes, ni siquiera por el hecho de que no desesperas. Cuando todo parece terminado, surgen nuevas fuerzas. Esto significa que vives.” (Franz Kafka)

Franz Kafka (1883-1924) creó algunas de las narraciones más imprescindibles e importantes de la literatura universal como La transformación, El proceso o El castillo. En ellas supo plasmar como nadie la desesperación humana y lo absurda que llega a ser, a veces, nuestra sociedad.

Ilustración de Franz Kafka de Kristian Hammerstad. (1)

Cabe destacar que Franz tuvo una vida de lo más corriente y aún así no deja de ser un personaje realmente fascinante e intrigante para muchos de sus lectores. Excepto por unos pocos meses, siempre vivió en su Praga natal y hasta edad muy tardía en la misma vivienda que sus padres. Doctorado en Derecho ejerció de funcionario en una compañía de seguros, un trabajo aburrido que por suerte le dejaba las tardes y las noches libres para ejercer la escritura. Nunca se casó aunque estuvo comprometido en dos ocasiones: una con Felice, a quién pidió su mano dos veces, y otra con Julie. Tuvo aventuras con varias mujeres mientras que otras fueron tan sólo relaciones epistolares. Ya desde bien pequeño nunca se encontró del todo a gusto en su hogar, especialmente por culpa de la severa figura paterna que constantemente lo despreciaba. La única aliada que tuvo en el ámbito familiar fue su hermana pequeña Ottla. Su círculo de amistades, mayoritariamente formado por literatos e intelectuales, fue bastante reducido al ser una persona muy selectiva. Le marcó especialmente la figura de Max Brod, un hombre que después de la temprana muerte del autor checo, por culpa de la tuberculosis, daría a conocer al mundo gran parte de su obra compuesta por novelas, diarios, cartas, cuentos y ensayos. Para Kafka escribir fue a la vez su gran amor y su perdición pero era, según él, lo que daba sentido a su vida.

“No sé cómo abarcar toda esta dicha en palabras, ojos, manos y este corazón. No sé cómo abarcar la felicidad de tenerte aquí, la alegría de que me pertenezcas. No sólo te amo a ti. Es más lo que amo: amo la existencia que tú me otorgas.” (‘Cartas a Milena’ de Franz Kafka)

Esta biografía, compuesta por tres volúmenes (Los primeros años, Los años de las decisiones y Los años del conocimiento) que la editorial Acantilado ha publicado en dos tomos maravillosos con estuche, nos sumerge también en la Praga de finales del siglo XIX y de principios del XX para que entendamos mejor el mundo por el que se movió Franz. Entre sus páginas transcurren varias anécdotas curiosas del escritor, algunas desconocidas hasta ahora. Reiner Stach ha conseguido dar forma, sin duda, a la mejor biografía de Kafka hasta la fecha, con permiso de Klaus Wagenbach.

  • Lo mejor: Cómo Reiner Stach es capaz de narrar una vida tan corta y sin sobresaltos de una manera tan magistral, hasta el punto de conseguir hacerla de lo más interesante.
  • Lo peor: Se echa de menos, teniendo en cuenta el precio de los dos tomos de la biografía, más material fotográfico en el interior.

(1). ILUSTRACIÓN: THE NEW YORK TIMES

Partida de ajedrez a la sombra de la II Guerra Mundial

Título: NOVELA DE AJEDREZ

Autor: Stefan Zweig

Editorial: Acantilado (Español) / Quaderns Crema (Català)

Páginas: 96 (Español) / 104 (Català)

Traducción: Manuel Lobo (Español / Català)

Sinopsis: Sin capacidad para cualquier otra actividad intelectual, Mirko Czentovicz se reveló, ya desde niño, como un genio del ajedrez, del que ha llegado a ser campeón del mundo. Pero, en un viaje en barco de Nueva York a Buenos Aires, se le presenta un enigmático contrincante: el señor B., noble vienés que huye de los nazis. Uno de los pasajeros del vapor se acerca a los dos personajes acompañando al lector a la confrontación entre los dos jugadores. Si Novela de ajedrez nos presenta el choque de dos naturalezas antagónicas, nos muestra también, y en buena medida, la capacidad de resistencia del ser humano sometido a una presión extraordinaria. Y todo ello con unas grandes dosis de intriga y maestría.

RESEÑA: Novela de ajedrez es la última obra que escribió el autor austriaco Stefan Zweig poco antes de suicidarse en 1942. Publicada póstumamente, en cada una de sus páginas se palpa la desazón que Zweig sentía en aquella época mientras contemplaba, impotente, como la vida que había conocido hasta entonces se derrumbaba. Perseguido por los nazis por ser judío, estos también quemaron y prohibieron sus libros poniendo así punto y final a su brillante carrera literaria. En esta novela breve el juego del ajedrez se nos presenta como una metáfora de aquellos años terribles de la II Guerra Mundial en el que el tablero y las piezas representan la lucha del bien contra el mal y viceversa.

“¿Cómo no le habían de venir delirios de grandeza a un campesino de Banat si de pronto, a los veintiún años, con sólo mover unas figuritas por un panel de madera se ponía a ganar más en una semana que todo su pueblo junto en todo un año de talar bosques y de hacer los trabajos más pesados? ¿Y que tal vez no es la cosa más fácil del mundo considerarse un gran hombre cuando no se tiene ni la más ligera sospecha que un Rembrandt, un Beethoven, un Dante, un Napoleón hayan existido nunca?”

En el barco que sale de Nueva York rumbo a Buenos Aires coinciden dos pasajeros curiosos. Mirko Czentovicz, el campeón del mundo de ajedrez, es un ser ignorante e insensible que se cree invencible hasta que el misterioso señor B., que huye del nazismo, le planta cara con ingenio, inteligencia y locura, una locura que no lo abandona desde que fue torturado por los alemanes. En un momento de la historia el personaje del señor B. asegura que hubiera preferido ir a parar a un campo de concentración en vez de haber sufrido el maltrato al que le sometieron los hombres de Hitler. Se debe aclarar que cuando Zweig redactó estas líneas aún no se tenía conocimiento de la barbarie que se estaba cometiendo dentro de dichos campos.

Stefan Zweig tiene el don, y quien lo haya leído lo sabe, de narrar de una forma exquisita y con un lenguaje cuidado y directo. Nunca decepciona. Novela de ajedrez es sin lugar a dudas un pequeño gran clásico del siglo XX.

  • Lo mejor: La maestría con la que el autor teje una trama donde se explica tanto en tan pocas páginas.
  • Lo peor: La historia se hace demasiado corta.