Pachinko o el juego del azar

Título: PACHINKO

Autora: Min Jin Lee

Editorial: Quaterni

Páginas: 531

Traducción: Eva González Rosales

Sinopsis: Yeong-do, Corea, 1911. En una pequeña aldea de pescadores a la orilla del mar del Este de Corea, un hombre tullido se casa con una muchacha de quince años. La pareja tiene una hija, su adorada Sunja. Cuando Sunja se queda embarazada de un hombre casado, la familia se enfrenta a la ruina. Pero entonces Isak, un joven sacerdote cristiano, le ofrece una oportunidad de salvación: una nueva vida en Japón como su esposa. Tras seguir a un hombre al que apenas conoce hasta un país hostil donde no tiene amigos ni hogar, la salvación de Sunja no será más que el principio de su historia. A través de ocho décadas y cuatro generaciones, Pachinko es un relato épico de familia, identidad, amor, muerte y supervivencia.

“Vivir cada día con aquellos que se niegan a reconocer tu humanidad exige un gran valor.”

La escritora Min Jin Lee. (1)

RESEÑA: Min Jin Lee, periodista y escritora coreana-americana, explica en el apartado de agradecimientos de su novela, en las últimas páginas, que en 1989 asistió a una conferencia que impartió en la universidad un misionero estadounidense residente en Japón. Trataba sobre cómo vivían los immigrantes coreanos en aquel país. Entonces a la autora se le ocurrieron las primeras ideas que terminarían dando forma a Pachinko. Su etapa más fructífera documentándose fue al tener la oportunidad de residir durante un tiempo en la ciudad de Tokio. Allí se entrevistó con docenas de coreanos que le contaron de primera mano cuáles eran sus problemas reales a diario. Min Jin Lee tardó casi treinta años en escribir esta obra pero tanto esfuerzo tuvo su recompensa. Ha sido una Novela Finalista de los National Book Awards (EE.UU.), Top 10 Mejores Libros de 2017 para el New York Times, Top 10 Libros del año para el USA Today y Top 10 Amazon mejores libros de 2017 Literatura y Ficción. Como anécdota mencionar que el expresidente de los Estados Unidos Barack Obama confesó el año pasado que Pachinko era uno de los mejores libros que había leído.

“Si los nacionalistas coreanos no consiguen recuperar su país, haz que tus hijos aprendan japonés e intenta seguir adelante. Adáptate. ¿No es tan sencillo como eso? Por cada patriota luchando por una Corea libre, por cada traidor luchando por Japón, hay diez mil compatriotas que solo intentan llevar un plato a la mesa. Al final, tu estómago es tu emperador.”

Japoneses jugando a pachinko. (2)

La presente narración nos muestra la cara menos amable de Japón con una familia de coreanos que, por necesidad, se ven obligados a establecerse en el país del sol naciente, a principios del siglo XX, y como estos sufren racismo, falta de oportunidades para prosperar y prejuicios por parte de los japoneses. Hechos que siguen ocurriendo, por lo visto, hoy en día. Esto llevará a muchos de sus personajes a tener problemas con su propia identidad, incluso a los que ya son segunda o tercera generación, pues estan instalados en un lugar que nunca los considerará japoneses y, en cambio, sí extranjeros. Solo algunos de ellos acaban siendo respetados pero no por ser quienes son sino por la gran fortuna que han conseguido. Una parte de estas grandes fortunas provienen normalmente del negocio del pachinko, un juego de azar japonés totalmente legal que consiste en que el jugador debe comprar una gran cantidad de bolitas de acero y luego insertarlas en una máquina. Similar al pinball. Un negocio en el que el dueño nunca pierde dinero, claro. Y, sorprendentemente, la mayoría de sus propietarios son coreanos de origen.

“Yumi dice que estaría mejor en Estados Unidos, pero, claro, ella cree que todo el mundo estaría mejor en Estados Unidos. Dice que allí no es como aquí, en Japón, donde una persona no puede ser diferente.”

 

“En Estados Unidos no existe todo eso de ‘kankokujin’ o ‘chosenjin’. ¿Por qué demonios voy a ser surcoreana o norcoreana? ¡No tiene sentido! Nací en Seattle y mis padres se marcharon a Estados Unidos cuando solo había una Corea. ¿Por qué en Japón se distingue todavía a los residentes coreanos que llevan aquí cuatro putas generaciones? Tú naciste aquí. ¡No eres extranjero! Es una locura. Tu padre nació aquí. ¿Por qué tenéis pasaportes surcoreanos? Es rocambolesco.”

Kimchi, plato típico de Corea. (3)

Pachinko nos enseña algunas palabras tanto en japonés como en coreano para entender mejor el contexto de lo que se nos cuenta. Hay una enorme cantidad de referencias culturales con respecto a los dos países. En cuanto a la gastronomía coreana hacer una pequeña mención al Kimchi (5), el plato nacional por excelencia de Corea, por ser importante dentro de esta novela. Este se elabora mediante una técnica de la fermentación con nabo, pepino, col china, sal y luego salsa con ajo, jengibre o chiles. Sirve, normalmente, para acompañar al plato principal y se puede ingerir a cualquier hora, ya sea durante el desayuno, la comida o la cena.

“En Estados Unidos todo parecía reparable; en Japón, los problemas y dificultades tenían que ser aguantados. ‘Sho ga nai, sho ga nai’. ¿Cuántas veces había oído esas palabras? ‘Qué remedio’. Su madre, al parecer, odiaba aquella expresión, y en ese momento comprendió su furia contra aquella resignación cultural que violaba sus creencias y deseos.”

Estamos ante un librazo con mayúsculas. Sus protagonistas estan perfectamente descritos y te llegan al alma. La narración está muy bien estructurada y se nota la grandísima labor de investigación histórica y social que hay detrás. Nos encontramos a menudo con grandes frases y fragmentos dignos de marcar y rememorar. En fin, una obra de las que da mucha pena terminar porque no solo es de las que hacen pasar un rato fascinante al lector sino que con su lectura adquieres conocimientos nuevos. Una novela imprescindible, sin duda. Se te queda dentro.

  • Lo mejor: Todo. Personalmente encuentro que no le falta ni le sobra nada a Pachinko.
  • Lo peor: La poca repercusión que ha tenido en nuestro país. Una verdadera lástima.

“Japón no está jodido porque haya perdido la guerra o hecho cosas malas. Japón está jodido porque ya no está en guerra, y en época de paz todos quieren ser mediocres y se cagan de miedo si son diferentes. La otra razón es que la élite japonesa quiere ser inglesa y blanca. Y eso es patético, delirante y se merece una discusión entera.”

“¿Crees que me gusta estar aquí? No, no me gusta estar aquí. Pero aquí sé qué esperar. No querrás volver a ser pobre, Changho, trabajas para mí, tienes comida y dinero de sobra, así que has empezado a tener ideas… Es normal. El patriotismo es solo una idea, como lo es el capitalismo o el comunismo. Pero las ideas pueden hacer que los hombres olviden sus propios intereses. Y los que están al mando se aprovechan de los idealistas. No puedes arreglar Corea. Ni cien como tú o cien como yo podríamos arreglar Corea. Los japoneses se han marchado y ahora Rusia, China y Estados Unidos se disputan nuestro país de mierda. ¿Crees que puedes oponerte a ellos? Olvídate de Corea. Concéntrate en algo que puedas tener.”


(1). FOTOGRAFÍA: THE NEW YORK TIMES
(2). FOTOGRAFÍA: WIKIPEDIA
(3). FOTOGRAFÍA: OK DIARIO
(4). INFORMACIÓN SOBRE EL KIMCHI: CADENA SER

Crónica del infierno comunista albanés

Título: BARRO MÁS DULCE QUE LA MIEL

Autora: Margo Rejmer

Editorial: La Caja Books

Páginas: 320

Traducción: Agata Orzeszek y Ernesto Rubio

Sinopsis: Hubo un tiempo en el que Albania era el paraíso, un lugar donde hasta el barro sabía a miel. La tierra más feliz del planeta. Un Edén cercado por alambre de espino y con un único Dios: Enver Hoxha. Para unos, padre y tío, el Camarada Comandante, el erudito y magnánimo Faraón rojo. Para otros, un monstruo, un caníbal, un demonio que se alimenta del miedo y la miseria del pueblo. Barro más dulce que la miel es el descenso al último de los círculos del infierno comunista.

Un sistema acorralado por el hambre, el frío y la febril paranoia a ser delatado a la Sigurimi, la KGB albanesa que tenía oídos hasta en los quicios de las puertas y ojos hasta en los nudos de los árboles. Heredera de los mejores genes del reporterismo polaco y con una prosa que se acerca con elegancia a la poesía, Margo Rejmer recompone la historia reciente de un país que vivió de espaldas al mundo. La pesadilla de una nación ahogada por la autarquía y dirigida por una clase de burócratas sombríos y torturadores alienados.

Rejmer ha escuchado a los vástagos de la dictadura y ha roto el silencio de los desterrados, de los que sufrieron las purgas y se pudrieron de frío en las cárceles. De los ministros que acabaron en lo profundo de una mina. De alcaides y jueces y niños prodigio. De presos que tradujeron a Sófocles para mantener la cordura. De espías condenados a serlo. De los apaleados, torturados y aplastados cuyas vidas fueron sacrificadas en el altar de una ideología que declaró la guerra a la libertad y la belleza.

“En el mundo de las mentiras nadie podía ser quien era. Nuestros hijos no nos pertenecían. Mi hijo no era mío, su madre era el Partido. Si el Partido decía: ‘Es hora de que te cases’, tenías que casarte. No tuve ninguna influencia sobre mi vida. Ni siquiera era un número. Yo no era nada. Y nada era mío, salvo el miedo.”

RESEÑA: Cuando Barro más dulce que la miel de Margo Rejmer cayó en mis manos lo primero que me pregunté fue qué sabía yo sobre Albania. Mi respuesta es que sé que fue un país comunista hasta no hace mucho. Que su territorio hace frontera con Montenegro, Kosovo, Macedonia del Norte y Grecia, que actualmente es el más pobre de todos los Estados que forman Europa y que el conocido escritor Ismaíl Kadaré nació allí. Es decir, prácticamente nada. Entonces decidí indagar un poco por internet. Leo que Italia solamente se encuentra a 72km de la costa albanesa, que su población es de unos 3.000.000 de habitantes y que su capital Tirana tiene unos 400.000. Como dato curioso su superficie es similar a la de Galicia (España). Por lo tanto, se trata de un país muy pequeño en todos los sentidos.

“Sabía que, en los juicios, personas que no conocías de nada declaraban contra ti como testigos oculares de delitos que no habías cometido. Bastaba con que así lo decidieran y la Sigurimi ponía en marcha una gran maquinaria que tenía un único objetivo: aplastarte.”

La escritora y periodista Margo Rejmer. (1)

Durante la II Segunda Guerra Mundial la Italia fascista de Benito Mussolini invadió Albania. Pero al finalizar el conflicto los comunistas consiguieron hacerse con el poder. Liderados por Enver Hoxha, el dictador consiguió gobernar el Estado albanés durante casi cuatro décadas sembrando terror y miseria y aislando al país del resto del mundo. Un lugar del que nadie entraba y nadie salía, con una red de espionaje muy potente y muy sólida por parte de la Sigurimi. Es decir, una Corea del Norte en pleno Occidente. Y, mientras, Europa mirando hacia otro lado.

“-He leído tu expediente. Te fueron denunciando tu cuñado, tu tío, tu amigo… Qué mierda de país.

Gjeto agacha la cabeza. ¿De forma que así funciona el sistema? ¿De verdad es tan implacable? ¿De verdad es tan eficaz? ¿De verdad es tan inhumano? ¿Convierte en traidores a los amigos y en hombros donde llorar a los espías?”

Vista de Blloku (Tirana). Uno de los lugares más mencionados en el libro. (2)

Con estas cuatro pinceladas me sumerjo en este libro, ganador del Paszport Polityki 2018 y finalista del prestigioso premio Nike, en el que la periodista polaca Margo Rejmer nos da a conocer el testimonio de diversos albaneses que vivieron esos años oscuros de comunismo. A través de sus experiencias personales, narradas de forma muy amena gracias a la destreza de su autora, es fácil hacerse una idea de cómo debió ser aquello. Nos hablan ciudadanos que lo pasaron francamente mal pero también los que, por un motivo u otro, tuvieron la suerte de tener una buena vida y siguen defendiendo aquella época pasada.

“El capitalismo trajo el caos, la falta de seguridad y las desigualdades, y cuanto más difícil se volvía la vida, más se fortalecía el mito del comunismo como una época de justicia social.”

A finales de los años ochenta del siglo XX, a medida que el comunismo iba cayendo en la Europa del este, también finalizó esa etapa en Albania con la muerte de Hoxha. Durante los años posteriores no hubo juicios ni responsables de aquellas décadas de infierno, por lo que en muchos de sus habitantes todavía se percibe, a través de sus palabras, un fuerte resentimiento. El dictador, como muchos otros, murió en la cama. Eso sí, durante una gran parte de su mandato se vio afectado por una fuerte paranoia. Veía enemigos por todas partes, incluso entre sus íntimas amistades. También sentía una fuerte amenaza exterior (por supuesto no real) por parte de todos los países y, sí, también de aquellos que eran comunistas, por lo que Enver mandó construir miles de búnkeres  por todo el territorio albanés.

“Albania rompió incluso con China, ¡ni siquiera la ortodoxa China era lo bastante socialista! A partir de entonces debíamos ser del todo autosuficientes, y eso solo significaba una cosa: la miseria.”

“-¿Por qué vivimos en un país gobernado por un caníbal?

Lo dijo tal cual: caníbal. Porque Enver se alimentaba de nosotros, de nuestro dolor y nuestro miedo.

-¿No entiendes por qué tengo que tener en casa una foto del monstruo? Me protege de la muerte. Si no tuviera en casa un retrato del caníbal, sería el siguiente en ser devorado.”

Búnker de la época comunista en los Alpes Albaneses. (3)

Hay muchos fragmentos que rozan lo absurdo a lo largo de las páginas, como este hecho anterior de la construcción desenfrenada de búnkeres. Pero, claro, siendo la situación tan dramática como fue dan más ganas de llorar que otra cosa. Estamos ante una crónica francamente impactante. El estilo de este ensayo me ha recordado al de Underground de Haruki Murakami aunque Barro más dulce que la miel me ha parecido más fácil de leer gracias a su diversidad de testimonios y por lo bien que escribe Rejmer. Aún siendo una lectura dura consigue enganchar y sin darte cuenta te has leído cuarenta páginas del tirón. Hay que destacar la preciosa edición de La Caja Books, cuidada al detalle, y su impresionante portada diseñada por el estudio barcelonés Setanta.

“La dictadura rebaja a la persona a la condición de un niño que a toda costa quiere sobrevivir, aunque sea colaborando. El Partido y Enver eran los Grandes Padres. Cada individuo debía pensar lo que Hoxha le mandaba pensar, trabajar allí donde deseaba el Partido y vestirse tal y como la autoridad esperaba. Cuando llegó la libertad, los albaneses eran niños que no sabían lo que era la responsabilidad.”

“¿Qué es la democracia? Al fin y al cabo el voto debería ser libre, mientras que aquí las personas votan porque alguien de un determinado partido les ha facilitado un empleo o porque les han dado cincuenta euros o porque quieren conseguir algo. Hoy cualquiera puede huir de aquí, pero ¿adónde? Nadie quiere albaneses en su país. Antes, si mantenías la boca cerrada, estabas segura. Hoy puedes gritar, pero nadie te va a oír.”

Su lectura, seguro, nos ayudará a entender y a conocer un poco a un país que es para la mayoría de nosotros, incluso hoy en día, un auténtico misterio. Y, ya de paso, puede que también nos enseñe a volvernos algo más empáticos y tolerantes con los que vienen de fuera. Tengo claro que este será uno de los mejores libros que leeré este 2020. Me quedo, pues, con muchas ganas de leer Bucarest. Polvo y sangre, el otro libro de Margo Rejmer publicado en castellano por la misma editorial.

  • Lo mejor: Los conocimientos que aportan a los lectores este tipo de libros tan necesarios.
  • Lo peor: Por decir algo, me hubiera gustado encontrar más datos sobre quién fue Enver Hoxha.

(1). FOTOGRAFÍA: Cărți – EDITURA POLIROM
(2). FOTOGRAFÍA: WIKIPEDIA
(3). FOTOGRAFÍA: ALBANIAN TOURIST!

 

Letras a un amor inescrutable

Título: CARTAS A FELICE

Autor: Franz Kafka

Editorial: Nørdica libros

Páginas: 832

Traducción: Pablo Sorozábal

Sinopsis: Según las palabras del escritor mexicano José Emilio Pacheco, las Cartas están llenas de temor, indecisión, desvalimiento y, en primer término, inconcebibles dosis de intimidad. Nadie se ha desnudado tan atrozmente como el hombre que se confiesa y flagela ante Felice. No obstante, todo está formulado de una manera que lo convierte en ley y conocimiento. Nada de lo que leemos se puede olvidar. Es como si hubiera sido escrito bajo nuestra piel.

RESEÑA: Tarde del 13 de agosto de 1912. En Praga hace calor. Es verano. Un joven Franz Kafka de veintinueve años, Doctor en Derecho, funcionario de seguros y aspirante a escritor, se dirige, con paso lento pero decidido, a la casa de los padres de su amigo y literato Max Brod, ubicada en un edificio de la calle Schalengasse, actual Skořepka, número 1. Con él quiere conversar sobre Contemplación, título dado a una serie de prosas breves. Es la primera obra que se decide Kafka a publicar. Al llegar se percata de que hay una muchacha a la que no ha visto nunca antes. Al principio, tal como dejará constancia poco después en su diario personal, la confunde con una criada por el conjunto de su cara más bien vulgar y su vestimenta sin gracia. Se trata de Felice Bauer, una berlinesa de veinticuatro años y taquimecanógrafa en las oficinas de la Carl Lindström, S.A., conocida de la familia Brod y de paso en la ciudad cuyo destino de su viaje es Budapest. Contradictoriamente, también escribirá que no puede dejar de pensar en ella. Por lo que, al cabo de unos días, se atreverá a mandarle unas primeras líneas. Una vez superados los recelos y la sorpresa iniciales de la señorita Bauer, inician una correspondencia de más de quinientas cartas, (solamente conservadas las del autor), incluidas tarjetas postales.

“Cuando deseo algo imposible, lo quiero en su totalidad. Mi deseo era por tanto estar completamente a solas contigo, mi amor, tú y yo completamente solos en la tierra, completamente solos bajo el cielo, y mi vida, que te pertenece, hacer que se concentre por entero en ti, sin nada que la distraiga.”

Imagen coloreada de Felice Bauer y Franz Kafka de 1917. (1)

Se comprometen dos veces. Rompen y se distancian a menudo. Hay alguna que otra infidelidad de por medio. Pero lo interesante de estas letras por parte de uno de los escritores más importantes del siglo XX, y que tuvieron lugar durante cinco largos años, hasta 1917, es cómo éste, a través de la intimidad que muchas veces otorga la palabra escrita, fue capaz de desnudar su alma tan profundamente aun sabiendo que cada hoja iba dirigida a una lectora real: a Felice. Entre sus miedos, sus ilusiones, sus inseguridades, sus alegrías, sus preocupaciones, sus pasiones, y así una gran número de ‘sus’, de fondo aparece su propia familia y con ella los temores que sufría desde su niñez con respecto a su padre. Menciona a sus amigos y conocidos y, claro, a los Bauer. Es fácil hacerse una idea, a través de todos ellos, de la sociedad de la época. Habla de los locales que frecuentó y los lugares que visitó. Y, por supuesto, de Praga, una ciudad más odiada que querida por Franz. De pasada, y por ciertas frases de preocupación que se entreven de vez en cuando en algunos párrafos, se alude a la fatídica I Guerra Mundial. De su amor por la escritura queda constancia a lo largo de toda sus hojas redactadas para esta mujer, pues cada una de ellas es pura literatura en mayúsculas.

Kafka escribiendo. (2)

“Mi vida, en el fondo, consiste y ha consistido siempre en intentos de escribir, en su mayoría fracasados.”

Cada línea leída de las Cartas a Felice equivale a estar escuchando una conversación privada entre dos personas. Por este motivo, principalmente, el libro es tan adictivo y coloca al lector en la posición de intruso. Uno querrá saberlo todo, cada detalle, sin perderse nada.

Una madrugada de agosto de 1917 Kafka escupe sangre por primera vez. Poco después se le detecta una tuberculosis, enfermedad de la que morirá el 3 de junio de 1924 justo un mes antes de cumplir los cuarenta y uno. A finales de diciembre de ese mismo año de 1917, se produce la ruptura definitiva con Felice Bauer en Praga. Será la última vez que se vean. Un año y medio después ella se casará con el banquero de Berlín Moritz Marasse, de cuarenta y cinco años y de familia pudiente. Franz se comprometerá de nuevo con una mujer checa llamada Julie y tendrá dos relaciones importantes: una con Milena Jesenská y otra con Dora Diamant. Según los expertos estas dos últimas muchachas serán sus verdaderos amores. Aunque nunca contraerá matrimonio ni tendrá hijos.

“Sin embargo ahora eres mía, te he hecho mía; no puedo creer que en ningún cuento de hadas se haya luchado más y con mayor desesperación por una mujer de lo que yo he luchado en mi interior por ti desde el principio, sin tregua, lucha tal vez eterna. Así pues eres mía.”

Cartas dirigidas a Felice. Letra de Franz Kafka. (3)

Es muy posible que, si Franz Kafka levantara la cabeza, se sintiera feliz de ver que, finalmente, su objetivo de convertirse en un gran escritor se ha cumplido y que obras como La transformación, El proceso, El castillo o El desaparecido (personalmente prefería el título anterior de América), forman parte de los clásicos más recientes de la literatura universal. No le agradaría tanto, celoso como era de su intimidad, saber que sus diarios y correpondencias estan en nuestro conocimiento. Sin embargo, gracias a todo este material personal hemos podido comprender que sus cuatro novelas cumbre, y muchos de sus relatos, no cobraron forma solo como producto de la imaginación del autor checo en lengua alemana. Algunos episodios que tuvieron lugar en su vida desencadenaron esas narraciones. La gran cantidad de información de la que disponemos nos ayuda, por tanto, a comprender un poco mejor su mente tan lógica y tan complicada al mismo tiempo.

“Yo no tengo interés alguno por la literatura, lo que ocurre es que consisto en literatura, no soy ninguna otra cosa ni puedo serlo.”

Puede que Franz sufriera una decepción al saber que la que fuera su primera prometida vendió sus cartas a un editor, en la década de los años cincuenta del siglo pasado, cuando su nombre y su apellido eran ya bastante conocidos a nivel mundial. Felice, por ser judía, junto a su marido Moritz e hijos, como muchos otros, tuvo que huir de los nazis precipitadamente y dejar su vida en Alemania atrás para siempre. Perdió todo su patrimonio. En los Estados Unidos pasó por grandes dificultades. No tuvo que ser sencillo tener que aprender un idioma nuevo y adaptarse a un país tan distinto del que venía. Ya mayor, enferma y con problemas económicos, en Nueva York, se deshizo de las muchas páginas que le había dedicado Kafka y que había conseguido salvar en su partida de Europa. ¿Quién podría culparla por eso?

La mirada de Franz. (4)

Muchos especialistas del autor ponen en duda el enamoramiento con esta mujer. En cinco años no se vieron más que una veintena de veces. Quien solía poner excusas  para encontrarse era él y cuando se produjeron las citas no se desarrollaron de la manera esperada por ambos. Claro, las expectativas creadas, entre letra y letra, debían ser demasiado elevadas. Es posible que hubiera mucho de idealización. Y todo ello no hizo más que derivar en sufrimiento. Franz anhelaba casarse y tener hijos, la sociedad de aquellos años así lo exigía, y más en un momento en que sus amigos o bien estaban a punto de contraer matrimonio o ya lo habían hecho. Pero estaba convencido de que la vida en familia era incompatible con la escritura y eso le producía un conflicto interior enorme.

Cabe destacar que mal del todo no le fue al checo durante los años de comunicación con la berlinesa puesto que coincidieron con su etapa de mayor productividad literaria y de la creación de muchas de sus obras más importantes. Y eso se lo debemos agradecer, sin ninguna duda, a Felice Bauer. Si alguien perdió en toda esta historia fue ella puesto que sí parece que estuvo enamorada de Franz Kafka.

“Y ahora, mi amor, tómame, ¡pero no olvides, no olvides rechazarme a su debido tiempo!”

  • Lo mejor: Conseguir penetrar en una de las mentes más brillantes de la literatura.
  • Lo peor: La gran cantidad de cartas que se echan en faltan de 1917, el último año.

(1). FOTOGRAFÍA: DER FREITAG
(2). GIF: FILM ‘FRANZ KAFKA’
(3). FOTOGRAFÍA: NATE D. SANDERS
(4). GIF: TEATR POLSKI