Pachinko o el juego del azar

Título: PACHINKO

Autora: Min Jin Lee

Editorial: Quaterni

Páginas: 531

Traducción: Eva González Rosales

Sinopsis: Yeong-do, Corea, 1911. En una pequeña aldea de pescadores a la orilla del mar del Este de Corea, un hombre tullido se casa con una muchacha de quince años. La pareja tiene una hija, su adorada Sunja. Cuando Sunja se queda embarazada de un hombre casado, la familia se enfrenta a la ruina. Pero entonces Isak, un joven sacerdote cristiano, le ofrece una oportunidad de salvación: una nueva vida en Japón como su esposa. Tras seguir a un hombre al que apenas conoce hasta un país hostil donde no tiene amigos ni hogar, la salvación de Sunja no será más que el principio de su historia. A través de ocho décadas y cuatro generaciones, Pachinko es un relato épico de familia, identidad, amor, muerte y supervivencia.

“Vivir cada día con aquellos que se niegan a reconocer tu humanidad exige un gran valor.”

La escritora Min Jin Lee. (1)

RESEÑA: Min Jin Lee, periodista y escritora coreana-americana, explica en el apartado de agradecimientos de su novela, en las últimas páginas, que en 1989 asistió a una conferencia que impartió en la universidad un misionero estadounidense residente en Japón. Trataba sobre cómo vivían los immigrantes coreanos en aquel país. Entonces a la autora se le ocurrieron las primeras ideas que terminarían dando forma a Pachinko. Su etapa más fructífera documentándose fue al tener la oportunidad de residir durante un tiempo en la ciudad de Tokio. Allí se entrevistó con docenas de coreanos que le contaron de primera mano cuáles eran sus problemas reales a diario. Min Jin Lee tardó casi treinta años en escribir esta obra pero tanto esfuerzo tuvo su recompensa. Ha sido una Novela Finalista de los National Book Awards (EE.UU.), Top 10 Mejores Libros de 2017 para el New York Times, Top 10 Libros del año para el USA Today y Top 10 Amazon mejores libros de 2017 Literatura y Ficción. Como anécdota mencionar que el expresidente de los Estados Unidos Barack Obama confesó el año pasado que Pachinko era uno de los mejores libros que había leído.

“Si los nacionalistas coreanos no consiguen recuperar su país, haz que tus hijos aprendan japonés e intenta seguir adelante. Adáptate. ¿No es tan sencillo como eso? Por cada patriota luchando por una Corea libre, por cada traidor luchando por Japón, hay diez mil compatriotas que solo intentan llevar un plato a la mesa. Al final, tu estómago es tu emperador.”

Japoneses jugando a pachinko. (2)

La presente narración nos muestra la cara menos amable de Japón con una familia de coreanos que, por necesidad, se ven obligados a establecerse en el país del sol naciente, a principios del siglo XX, y como estos sufren racismo, falta de oportunidades para prosperar y prejuicios por parte de los japoneses. Hechos que siguen ocurriendo, por lo visto, hoy en día. Esto llevará a muchos de sus personajes a tener problemas con su propia identidad, incluso a los que ya son segunda o tercera generación, pues estan instalados en un lugar que nunca los considerará japoneses y, en cambio, sí extranjeros. Solo algunos de ellos acaban siendo respetados pero no por ser quienes son sino por la gran fortuna que han conseguido. Una parte de estas grandes fortunas provienen normalmente del negocio del pachinko, un juego de azar japonés totalmente legal que consiste en que el jugador debe comprar una gran cantidad de bolitas de acero y luego insertarlas en una máquina. Similar al pinball. Un negocio en el que el dueño nunca pierde dinero, claro. Y, sorprendentemente, la mayoría de sus propietarios son coreanos de origen.

“Yumi dice que estaría mejor en Estados Unidos, pero, claro, ella cree que todo el mundo estaría mejor en Estados Unidos. Dice que allí no es como aquí, en Japón, donde una persona no puede ser diferente.”

 

“En Estados Unidos no existe todo eso de ‘kankokujin’ o ‘chosenjin’. ¿Por qué demonios voy a ser surcoreana o norcoreana? ¡No tiene sentido! Nací en Seattle y mis padres se marcharon a Estados Unidos cuando solo había una Corea. ¿Por qué en Japón se distingue todavía a los residentes coreanos que llevan aquí cuatro putas generaciones? Tú naciste aquí. ¡No eres extranjero! Es una locura. Tu padre nació aquí. ¿Por qué tenéis pasaportes surcoreanos? Es rocambolesco.”

Kimchi, plato típico de Corea. (3)

Pachinko nos enseña algunas palabras tanto en japonés como en coreano para entender mejor el contexto de lo que se nos cuenta. Hay una enorme cantidad de referencias culturales con respecto a los dos países. En cuanto a la gastronomía coreana hacer una pequeña mención al Kimchi (5), el plato nacional por excelencia de Corea, por ser importante dentro de esta novela. Este se elabora mediante una técnica de la fermentación con nabo, pepino, col china, sal y luego salsa con ajo, jengibre o chiles. Sirve, normalmente, para acompañar al plato principal y se puede ingerir a cualquier hora, ya sea durante el desayuno, la comida o la cena.

“En Estados Unidos todo parecía reparable; en Japón, los problemas y dificultades tenían que ser aguantados. ‘Sho ga nai, sho ga nai’. ¿Cuántas veces había oído esas palabras? ‘Qué remedio’. Su madre, al parecer, odiaba aquella expresión, y en ese momento comprendió su furia contra aquella resignación cultural que violaba sus creencias y deseos.”

Estamos ante un librazo con mayúsculas. Sus protagonistas estan perfectamente descritos y te llegan al alma. La narración está muy bien estructurada y se nota la grandísima labor de investigación histórica y social que hay detrás. Nos encontramos a menudo con grandes frases y fragmentos dignos de marcar y rememorar. En fin, una obra de las que da mucha pena terminar porque no solo es de las que hacen pasar un rato fascinante al lector sino que con su lectura adquieres conocimientos nuevos. Una novela imprescindible, sin duda. Se te queda dentro.

  • Lo mejor: Todo. Personalmente encuentro que no le falta ni le sobra nada a Pachinko.
  • Lo peor: La poca repercusión que ha tenido en nuestro país. Una verdadera lástima.

“Japón no está jodido porque haya perdido la guerra o hecho cosas malas. Japón está jodido porque ya no está en guerra, y en época de paz todos quieren ser mediocres y se cagan de miedo si son diferentes. La otra razón es que la élite japonesa quiere ser inglesa y blanca. Y eso es patético, delirante y se merece una discusión entera.”

“¿Crees que me gusta estar aquí? No, no me gusta estar aquí. Pero aquí sé qué esperar. No querrás volver a ser pobre, Changho, trabajas para mí, tienes comida y dinero de sobra, así que has empezado a tener ideas… Es normal. El patriotismo es solo una idea, como lo es el capitalismo o el comunismo. Pero las ideas pueden hacer que los hombres olviden sus propios intereses. Y los que están al mando se aprovechan de los idealistas. No puedes arreglar Corea. Ni cien como tú o cien como yo podríamos arreglar Corea. Los japoneses se han marchado y ahora Rusia, China y Estados Unidos se disputan nuestro país de mierda. ¿Crees que puedes oponerte a ellos? Olvídate de Corea. Concéntrate en algo que puedas tener.”


(1). FOTOGRAFÍA: THE NEW YORK TIMES
(2). FOTOGRAFÍA: WIKIPEDIA
(3). FOTOGRAFÍA: OK DIARIO
(4). INFORMACIÓN SOBRE EL KIMCHI: CADENA SER

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